Desde 1957, una familia llegada del Véneto convirtió una esquina de la avenida Corrientes en una de las cuatro mejores heladerías del mundo. La crónica de un sambayón que casi no cambió. Las filas de veinte y treinta metros sobre la vereda son parte del paisaje del Once. La gente espera —en pleno verano y en pleno invierno— por un cucurucho que se elabora a metros de donde se vende. Cadore no es una novedad: es una institución porteña que en 2025 el portal gastronómico Taste Atlas ubicó como la 4.ª mejor heladería del mundo y la primera de Sudamérica. (Taste Atlas 2025; La Nación.)
Una saga de cuatro generaciones
El apellido que da origen a todo es Olivotti, y el oficio les viene de lejos: del pueblo de Cadore, en la provincia de Belluno, al norte del Véneto, entre los Dolomitas. Allí la familia tuvo heladería entre 1881 y 1949, a lo largo de varias generaciones —Valentino, su hijo Ignazio, el nieto Arduino y los bisnietos Ivo y Silvestre—. (es.edairynews; web oficial.)
Silvestre Olivotti (nacido en 1926) escapó de la Segunda Guerra y desembarcó en la Argentina en 1947, persiguiendo —como tantos inmigrantes— el sueño de hacer la América. Diez años después, en 1957, abrió Cadore junto a su esposa, Delia Saladino, sobre la avenida Corrientes 1695, donde el local sigue hasta hoy. (La Nación, 16-08-2023.)
Silvestre no tuvo hijos, pero el negocio no se quedó sin familia: sus sobrinos se sumaron al obrador —Domingo en 1958 y Gabriel Famá en 1976— y son ellos, ya cuarta generación, quienes lo sostienen. Casi siete décadas, recetas que pasaron de mano en mano. (es.edairynews.)
"Tres generaciones de artesanos, recetas familiares y una misma esquina desde 1957."
El oficio: elaborar y vender en el mismo lugar
La regla de la casa es vieja y simple: el helado artesanal se elabora y se vende en el mismo lugar. Por eso Cadore tiene dos direcciones —Corrientes 1695 y Villa del Parque— que no son sucursales de una cadena, sino dos locales que producen cada uno su helado. No hay central que reparta cubetas: hay obrador detrás del mostrador. (es.edairynews.)
Esa decisión, que parece de otra época, es justamente lo que separa al gelato artesanal del industrial: producción propia, tandas cortas, materia prima elegida. Es también lo que sostiene la nota que le pone GelatoMaps.
La carta: 46 sabores y un sambayón de autor
Hasta 46 sabores, todos artesanales. El emblema es el súper sambayón —y conviene aclararlo: es prácticamente yema de huevo, crema y vino Marsala, de textura densa y sabor hondo, el postre italiano vuelto helado—. A la altura, el chocolate amargo. (canal26; web oficial.)
El resto de la carta es un muestrario de oficio: Súper Dulce de Leche (con dulce de leche natural), Marrón Glacé (con castañas confitadas), Cioccolato Speziato (arándanos, nueces y mezcla de especias dulces), Coco Tostado y un Pistacho de Piamonte que no necesita colorante para verse verde apagado. (canal26, 13-01-2026.)
Patrimonio y reconocimiento mundial
El 6 de noviembre de 2018, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró a Cadore Sitio de Interés Cultural. (Legislatura CABA.) Siete años después, en 2025, Taste Atlas publicó su ranking de las 100 mejores heladerías del mundo y puso a Cadore en el puesto 4, primera de Sudamérica. El podio quedó así:
- 1 Vivoli — Florencia, Italia
- 2 Badiani — Florencia, Italia
- 3 Angelo Brocato — Nueva Orleans, EE. UU.
- 4 Cadore — Buenos Aires, Argentina
- 5 Zanoni & Zanoni — Viena, Austria
Fueron tres las heladerías argentinas en el top 100: Cadore (4.ª), Rapanui (24.ª) y Scannapieco (47.ª). La casa también figura en coberturas de La Nación, Clarín y National Geographic. (Ámbito; Canal 26; El Cronista.)
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