📍 Villa Crespo, Av. Corrientes 5076, C1414 AJQ, Cdad. Autónoma de Buenos Aires
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Detrás del mostrador de Gelée están Estela y Mario, el matrimonio que abrió este local de Av. Corrientes 5076 en 2002, "en épocas de plena crisis", según cuenta Estela en la revista barrial AVC Amo Villa Crespo ("La ruta del helado", 1-ene-2016). No partieron de cero: le compraron el fondo de comercio a un grupo de ex empleados de Trieste, la heladería histórica de Salguero que cerró a fines de los años 90 (la nota de Página/12 del 13-ene-2013 sobre heladerías clásicas de Villa Crespo confirma que ese local hoy lo ocupa Las Malvinas, otra heladería del barrio con la misma raíz). La familia de Mario venía del oficio: su primo trabajaba en Fidelio, otra heladería porteña de trayectoria, y con ese entorno decidieron abrir "al lado de Helarte", recuerda Estela. La cuenta de Instagram de la casa (@heladeriagelee) resume su identidad con una frase que conviene leer con matices: "Creando helados artesanales desde 1987". Esa fecha no coincide con la apertura del local de Corrientes 5076, documentada en 2002 por la propia dueña en una entrevista con nombre y contexto; probablemente remite a los años en que Mario y su entorno familiar ya estaban ligados al oficio heladero, antes de tener local propio. Esta ficha no elige entre una fecha y otra: expone las dos, con su fuente. Más de veinte años después, el negocio sigue siendo el mismo local, sin sucursales, atendido por la misma familia. "Con los clientes compartimos temas familiares, ya son muchos años. Le dimos de probar el primer helado a sus hijos, y hoy ellos, ya adolescentes, vienen por su propia cuenta", cuenta Estela sobre su relación con el barrio.
El plato fuerte de la casa, unánime entre prensa y clientes, es el sambayón con almendras acarameladas, creación propia del local. "Sambayon con almendras, que helado bien hecho, una oda a la cremosidad y al arte de hacer helado artesanal", escribió José Revilla en una reseña de Google Maps de 2025. LA NACION ya lo distinguía en 2013 dentro de un repaso de las mejores heladerías artesanales porteñas: "hay que probar el sambayón con almendras al caramelo (que es una creación propia)". El resto de la carta, fotografiada por los propios clientes en el cartel de sabores del local, se organiza en tres paneles: las cremas (mascarpone, menta granizada y una familia entera de chocolates —con almendras, amargo, italiano, suizo, turco, blanco— además de granizado y mousse de chocolate), la línea de dulce de leche (granizado, con nuez, con brownie, súper, flan con dulce de leche, sambayón con y sin almendras) y los frutales (ananá, arándano, frambuesa, frutilla, frutilla a la panna, durazno, naranja, mousse de frambuesa y de limón, coco, melón, limón). LA NACION 2013 sumaba a la lista el almendrado, la barra mixta y "el especial Gelée" entre los postres helados. Otro clásico de la casa, la banana split, "mantiene la gran receta de Fidelio", según Estela — el mismo Fidelio donde trabajaba el primo de Mario. Todo se elabora en el propio local: no hay fábrica central ni segunda sucursal que reciba producto de otro lado.
Calidad del producto 82 Trayectoria 78 Identidad de marca 70 Presencia digital 45 Puntaje global: 84/100 → 3 bolas (Excelencia · 3 bolas (heladería de barrio independiente, sin tope)). Pesos D-0005.
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