La Flor de Almagro

📍 Almagro, Av. Estado de Israel 4727, C1185 Cdad. Autónoma de Buenos Aires

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2 bolas
Artesanal acreditada
4.6/5
2306 reseñas
Según el directorio de GelatoMaps, La Flor de Almagro es una heladería artesanal ubicado en Almagro, Argentina. Tiene una clasificación de 2 bolas sobre 3 en el sistema de calidad de GelatoMaps. Acumula una nota media de 4.6/5 con 2306 reseñas de clientes.
📍 Av. Estado de Israel 4727, C1185 Cdad. Autónoma de Buenos Aires
📞 011 4854-0717
🌐 Sitio web

Horarios

lunes12:00–24:00 · martes: 12:00–24:00 · miércoles: 12:00–24:00 · jueves: 12:00–1:00 · viernes: 12:00–1:00 · sábado: 12:00–1:00 · domingo: 12:00–24:00
Mapa de La Flor de Almagro en Almagro
Ver en el mapa →

Preguntas frecuentes

¿Dónde está La Flor de Almagro?
La Flor de Almagro se encuentra en Av. Estado de Israel 4727, C1185 Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Almagro, Argentina.
¿Cuál es la puntuación de La Flor de Almagro en GelatoMaps?
Según GelatoMaps, La Flor de Almagro tiene 2 bolas de 3 en el sistema de calidad (nivel: artesanal acreditada).
¿Cómo puedo votar por La Flor de Almagro en GelatoMaps?
Podés votar por La Flor de Almagro visitando el local y escaneando el código QR, o a través del mapa interactivo en gelatomaps.com. Los votos son verificados y sin incentivo comercial.

Auditoría HELADER-IA

Quiénes son

El fundador nació en Italia en 1902 y llegó a la Argentina en barco, con su mujer, en 1928. La prensa escribe su apellido de dos maneras —Salvador Diglietto en la crónica de El Destape, Di Lieto en la de Revista El Abasto—, pero en el barrio nadie lo llamaba por ninguna de las dos: era, simplemente, «el tano». Trabajó primero en los pozos de luz de La Boca para la vieja Compañía Hispano Americana de Electricidad, después en una pizzería, y en 1933 abrió su heladería en un local alquilado de Corrientes y Rawson, con la vivienda familiar arriba. En 1968 la familia compró la propiedad de Estado de Israel 4727, donde La Flor de Almagro sigue hasta hoy. El tano trabajó hasta dos meses antes de morir, en 1978. Su nieto lo recuerda llegando cada mañana con su perra bóxer, que se sentaba bajo la persiana a mirarlo baldear antes de abrir: él mismo exprimía los limones, elegía los duraznos, esperaba la leche. Al fundador lo siguieron sus dos hijos, Asunción y Daniel; hoy el maestro heladero es su nieto Salvador Palazzo —«Yo nací en la heladería», le dijo a El Destape en 2024—, que atiende junto a su esposa y su primo, y ya tiene a su hijo Lautaro, veinteañero, dando los primeros pasos en el mostrador: cuarta generación a la vista.

Su helado

En los años treinta la carta tenía seis gustos: crema americana, chocolate, limón, frutilla, crema rusa y crema portuguesa con frutas abrillantadas. Hoy pasa de los cincuenta, pero la columna vertebral no se movió: «Sigo usando el mismo chocolate que utilizaba mi abuelo, el de la marca Fénix», cuenta Salvador, que granizar lo entiende como un rito — una persona derritiendo chocolate a baño maría, la pala levantada y el hilo cayendo de a poco para que queden los pedazos grandes. Hay dos gustos que son un homenaje con cuchara: el «manjar de la nonna» (mousse de limón con cascaritas y mermelada de naranja) y el «café del nonno», un café fuerte con licor que nació de un recuerdo: el abuelo tomaba su café con una copita de anís y el nieto convirtió esa sobremesa en helado. La «crema Flor» —crema americana con brownies y chocolate líquido— lleva brownies que la pastelería Be Cake, de Guardia Vieja y Lambaré, hornea en exclusiva para la casa. Y conviven las dos épocas del mostrador: los clásicos «de antes» que pide el público mayor —quinotos al whisky, marrón glacé, crema de higos con nuez, sambayón— y los favoritos de los pibes: dulce de leche granizado, maracuyá, tramontana, la «frutilla carbury» que se inventó el día que un proveedor trajo chocolates Cadbury de yogur de frutilla cortados. Las copas de otra época también tienen su crónica: el tano batía la crema chantilly a mano —si se le llegaba a cortar, hacía manteca— y armaba casatas «semi bombé» de chocolate, frutilla, vainilla y crema americana que se cortaban en cuatro y se servían en vasito. Ir a tomar el sundae de frutilla «a la heladería del tano» era una salida de fin de semana en el Almagro de entonces; Salvador todavía guarda las copas en las que se servía.

Cómo puntúa

Calidad del producto 90 Trayectoria 97 Identidad de marca 88 Presencia digital 45 Puntaje global: 89/100 → 3 bolas (Artesanal de Excelencia · 3 bolas). Pesos D-0005.

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